WiiU / Aventura

Publicado el 20 de marzo de 2012 a las 22:07

Recomendado

Análisis Xenoblade: Chronicles

Crítica

Un clásico contemporáneo

Un videojuego gargantuesco para los amantes de los juegos de rol japoneses

Un referente dentro de su género

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Análisis Xenoblade: Chronicles

Analizamos el aclamado JRPG de Monolith, llamado a convertirse en referente del género

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Es difícil plantarse delante del teclado para escribir un análisis de lo que es Xenoblade: Chronicles. Se trata de un juego tan enorme, con tantas opciones y detalles que uno querría destacar, con un mundo tan gigantesco y lleno de vida, que realmente uno no sabe por dónde empezar a describirlo todo. Para hacerse una idea basta decir que, tras más de 30 horas jugando a Xenoblade, apenas he rascado en la superficie de la historia; se hace imposible ofrecer un análisis completo del juego en un artículo de apenas unas páginas. Así que empezaré por presentar mis conclusiones: estamos ante uno de los mejores juegos de esta generación de consolas, un clásico desde el momento en que salió al mercado; en la estela de mitos del género como Chrono Trigger; título obligado para quien tenga una Wii (y quien no la tenga, que consiga una cuanto antes).

Estamos ante uno de los mejores juegos de esta generación de consolas, un clásico desde el momento en que salió al mercado; en la estela de mitos del género como Chrono Trigger; título obligado para quien tenga una Wii. Y quien no la tenga, que consiga una cuanto antes

En el principio del tiempo, dos titanes grandes como mundos pelearon en mitad de un océano infinito. Durante eones su lucha pareció inacabable, hasta que al fin se hirieron de muerte el uno al otro y sus cuerpos quedaron petrificados en mitad de la nada, como recuerdo de su batalla sin fin. Los restos fosilizados de estos dos titanes se convirtieron en el hogar de innumerables animales, grandes monstruos y también razas de criaturas inteligentes. Las dos razas más importantes, los humas (humanos, a todos los efectos) y los mechons (pronunciado "mekón": una especie de robots con aspectos insectoides y, aunque sin capacidad de lenguaje, aparentemente inteligentes), mantienen una guerra abierta desde hace años... Guerra que habrían perdido los humas de no ser por la mística espada Monado, que según la leyenda empuñó el mismo Bionis en su lucha contra el titán Mechonis; la única arma que puede romper el blindaje metálico de los mechon. Esta espada, de origen y verdadero poder desconocidos, no puede ser controlada por cualquiera; en el último conflicto, sólo el héroe huma Dunban fue capaz de esgrimirla para expulsar a los mechon. Pero Dunban pagó un precio: la espada consume a su portador; Dunban pudo sobrevivir milagrosamente, pero su brazo derecho quedó inservible...



Un año ha pasado desde la última batalla y los mechons no han vuelto a ser vistos. Dunban trata de recuperarse de sus heridas en la ciudad huma Colonia 9; mientras, el joven ingeniero Shulk estudia la Monado con el objetivo de desentrañar sus secretos. La paz se ve perturbada cuando, sin previo aviso, los mechons vuelven a asediar Colonia 9 y Shulk, con la ayuda de su amigo de la infancia el soldado Reyn, se ve obligado a empuñar Monado para defender su ciudad... La muerte de una persona muy cercana a ellos a manos del mechon líder del ataque (el primer mechon conocido con rostro y capacidad de hablar) les empuja a una misión de búsqueda para desatar el verdadero poder de Monado y conseguir vengarse de los mechon y expulsarlos para siempre de Bionis.

Éste es el planteamiento de la historia de Xenoblade: Chronicles. El desarrollo del juego es, más o menos, el típico de los JRPG (juegos de rol japoneses), sólo que incluyendo algunos elementos diferentes al clásico rol japonés para hacer más atractivo y sencillo el juego al usuario. Manejamos al líder del grupo de personajes, teniendo en todo momendo claro cuál es el siguiente objetivo para avanzar en la historia principal (con una útil flecha en la pantalla que nos indica vagamente la localización del mismo); en nuestro camino por Bionis podemos hablar con infinidad de personajes secundarios, que en muchas ocasiones nos pedirán que realicemos misiones (normalmente, matar un monstruo determinado, encontrar un objeto o hablar con otra persona). Para evitar vueltas innecesarias y aligerar el juego, normalmente no es necesario volver a hablar con quien nos encargó la misión para que ésta se considere finalizada: bastará con conseguir el objetivo y el juego automáticamente da la misión por terminada y nos concede las recompensas pactadas.

Según exploramos vamos encontrando marcadores a los que podemos saltar automáticamente en cualquier momento con sólo seleccionarlos en el mapa

Estas misiones secundarias no son imprescindibles para terminar el juego, pero sí es recomendable realizar todas las que se puedan para que nuestros personajes ganen experiencia suficiente para afrontar con mayor solvencia los retos de la historia principal. Además, terminar con éxito las misiones secundarias ayuda en muchas ocasiones a conocer más a fondo el mundo de Xenoblade y mejorar la relación entre nuestros personajes, lo que (como veremos más adelante) también nos sirve para saber más sobre cada uno de ellos y descubrir recovecos ocultos de la historia. Otro ejemplo de los elementos incluidos para hacer más agradable la experiencia de juego es la posibilidad de viajar rápidamente por el mundo de Xenoblade: según exploramos vamos encontrando marcadores a los que podemos saltar automáticamente en cualquier momento con sólo seleccionarlos en el mapa. Habida cuenta de la enormidad de Bionis y de la gran cantidad de misiones secundarias a nuestra disposición, se agradece no tener que recorrer de punta a punta cada escenario constantemente.



Es importante destacar que Xenoblade: Chronicles consigue que nos olvidemos de las evidentes carencias técnicas de Wii. Gracias a una dirección artística soberbia y a un gran trabajo por parte de Monolith (los creadores del juego) a la hora de exprimir el hardware de la consola Xenoblade es visualmente espectacular; si bien es cierto que se nota la falta de potencia cuando los personajes se enfocan de cerca, el diseño de los enormes parajes que recorremos es brillante. La hierba se mueve bajo el viento con suavidad; vemos a lo lejos montañas envueltas por la niebla, grandes barrancos, prados en los que pacen extraños animales; pantanos iluminados por luces fantasmagóricas, en los que los árboles parecen monstruos petrificados... La arquitectura está muy bien diseñada; los oscuros interiores de minas y cuevas resultan opresivos y claustrofóbicos. La primera vez que nos asomamos a un acantilado y vemos, contra la luz del amanecer, la ominosa figura del petrificado titán Mechonis en el horizonte, resulta sobrecogedor por su belleza. Xenoblade: Chronicles hace de la necesidad virtud; ya que no puede crear modelos absolutamente realistas, despliega una estética digna de un gran anime que, pese a la falta de detalle propia de los juegos de Wii, resulta tan efectiva como hermosa. Desde Monolith siempre han afirmado que su objetivo era conseguir una gran sensación de libertad en el jugador: se puede afirmar con toda certeza que lo han conseguido. El diseño de los escenarios y la historia imprimen en el jugador la sensación de estar delante de un mundo vivo, gigantesco, lleno de rincones dignos de conocerse; es un auténtico placer dejar a un lado por un momento la historia principal y dedicarse a recorrer mundo y descubrir hasta el último secreto de Bionis. Para que podamos disfrutar al máximo de las vistas, en todo momento Xenoblade nos permite girar y mover la cámara a nuestro antojo.

Xenoblade: Chronicles consigue que nos olvidemos de las evidentes carencias técnicas de Wii. Gracias a una dirección artística soberbia y a un gran trabajo por parte de Monolith (los creadores del juego) a la hora de exprimir el hardware de la consola, Xenoblade es visualmente espectacular

Pero volvamos a la historia de Xenoblade: Chronicles. Nuestro protagonista es Shulk, el primer portador de Monado que parece ser capaz de empuñarla sin sufrir daño por el inmenso poder de la espada, y que poco a poco va descubriendo nuevos poderes desconocidos de la espada mística; pero en el grupo podremos llevar hasta dos personajes más, a elegir entre un total de siete que llegaremos a tener a nuestra disposición cuando el juego avance. Estos personajes (evitaré dar nombres ni explicaciones muy concretas para evitar spoilers) muestran perfiles diversos, desde el “tanque” (capacidad para encajar grandes cantidades de daño y ataques poderosos pero lentos) a estilos de combate basados en el apoyo mágico a los compañeros, ataques muy veloces y agilidad para esquivar golpes...

El sistema de combate es muy intuitivo y se coge prácticamente al vuelo: a diferencia de clásicos JRPG como Chrono Trigger, los combates en Xenoblade se desarrollan en tiempo real; manejamos al personaje que hayamos elegido como líder del grupo (que no tiene que ser Shulk a la fuerza, aunque éste sea el protagonista). Tras seleccionar un monstruo como objetivo, nuestro personaje realiza ataques normales de forma automática, que además de hacer determinada cantidad de daño (en función del arma, la fuerza del personaje y otros factores) recargan las artes, habilidades mágicas que cada personaje posee y que van desde ataques mucho más potentes que los normales a golpes que permiten tumbar a los enemigos, sanación, auras de protección y un largo etcétera. En combate el líder puede dar algunas órdenes sencillas (como dispersarse o concentrar los ataques en un solo enemigo), ayudar a un compañero caído o dar ánimos para aumentar la furia del equipo; todo ello sirve para llenar la barra de afinidad de combate, que una vez completa nos permite realizar un poderoso ataque en cadena que conjuga los poderes de todos los luchadores de nuestro bando. Nuestro equipo va aprendiendo artes nuevas según avanza la historia, y además puede gastar puntos de experiencia (ganados al ganar combates y terminar con éxito las misiones del juego) para aumentar el poder de las artes de cada personaje. Entre los enemigos a los que tendremos que enfrentarnos no sólo están los mechons: también hay bestias salvajes y monstruos extraños, y entre todos ellos algunos monstruos únicos, con nombre y poderes propios, que supondrán un reto mucho mayor para las habilidades de nuestro grupo.

El sistema de combate es muy intuitivo y se coge prácticamente al vuelo: a diferencia de clásicos JRPG como Chrono Trigger, los combates en Xenoblade se desarrollan en tiempo real

Por si esto fuera poco, cada miembro del equipo tiene un árbol de poderes que mejoran las capacidades de nuestro personaje, y además es posible “compartir” poderes entre dos miembros del grupo siempre que su afinidad sea alta... Y además está el asunto del equipo: al igual que ocurre en clásicos como Dragon Quest o el ya mencionado Chrono Trigger, podremos encontrar (o adquirir) diversas piezas de armadura, ropa y armas que mejoran las capacidades de cada uno de los personajes. Y no nos olvidemos de la creación de gemas, en la que cada personaje tiene sus propias habilidades y con la que podemos personalizar más aún nuestro equipo...

El enorme mundo de posibilidades que ofrece Xenoblade no se queda en las numerosas opciones de combate. Un tema importantísimo para el desarrollo del juego es el de la afinidad de los personajes, que va mejorando según nos ayudamos en las batallas, participamos en misiones secundarias o hacemos que los personajes se regalen entre sí objetos del inventario. Para empezar, cómo de buena sea la relación entre los personajes del grupo mejora nuestro desempeño en combate... y permite descubir aspectos importantes de la historia de cada uno de ellos: a lo largo de los mapas hay marcados “puntos de conversación” en los que, si cumplimos los requisitos de afinidad, se iniciarán interesantes conversaciones entre los personajes en las que podremos elegir entre distintas opciones de diálogo para saber más sobre el pasado y los sentimientos de los miembros de nuestro equipo. También podemos mejorar la afinidad de nuestro grupo con las distintas poblaciones (tanto humas como de otras especies inteligentes) por las que vamos pasando: al realizar misiones secundarias para las personas necesitadas e ir hablando con la población mejoramos el concepto de nosotros que se tiene en cada lugar. Según nos ganemos la confianza de la gente, y consigamos ser reconocidos como héroes locales, conseguiremos tanto ventajas en las tiendas como acceso a misiones secundarias más complejas e interesantes. Para ayudarnos a llevar cumplido registro de las docenas de personajes con las que nos cruzamos contamos en todo momento con la Afinipedia, un utilísimo gráfico en el que aparece la afinidad entre los miembros del grupo, todas las personas que vamos conociendo y la relación entre ellas, además de la hora en la que se les puede encontrar. También tenemos menús muy intuitivos para gestionar el inventario y, por si todo lo visto del sistema de juego resultara poco, la “Colectopedia”: un álbum que rellenar con objetos que nos encontramos venciendo monstruos o simplemente explorando.

El enorme mundo de posibilidades que ofrece Xenoblade no se queda en las numerosas opciones de combate. Un tema importantísimo para el desarrollo del juego es el de la afinidad de los personajes

Un detalle muy importante en Xenoblade es el del paso del tiempo y la hora del día. Tanto las personas como los monstruos tienen sus propios ciclos temporales: determinados monstruos sólo aparecen por la noche; algunas personas pueden ser vistas por las mañanas, pero el resto del día no están a nuestra disposición... Los creadores del juego han incluido la opción (que se agradece y mucho) de cambiar la hora a placer, de forma que si estamos en el lugar donde, por ejemplo, deberíamos encontrar un monstruo único que sólo aparece de noche, podemos pasar al momento del día que nos conviene sin tener que dar vueltas innecesarias para dejar pasar las horas.



El tiempo atmosférico también es variable y a veces hace un hermoso día soleado, mientras que en otras ocasiones se nos viene encima una tormenta terrible. Como ya hemos dicho, pese a que el hardware de Wii no es tan potente como el del resto de consolas de esta generación, gracias a la magistral dirección artística de este juego resulta un verdadero espectáculo visual contemplar el atardecer en el horizonte, los rayos quebrando el cielo en dos o el sol desperezándose entre las montañas para iniciar un nuevo día.

La excelente banda sonora, obra de Yōko Shimomura y Yasunori Mitsuda (autores, por ejemplo, de la música de Kingdom Hearts o Chrono Trigger, respectivamente) acompaña perfectamente la historia sin hacerse repetitiva ni tomar un protagonismo excesivo. El doblaje al inglés (Xenoblade está traducido pero no doblado) es correcto sin ser brillante: los actores elegidos interpretan muy bien sus personajes, pero muy pronto nos sabremos de memoria las frases que, por ejemplo, exclaman durante los combates.

Como se puede ver, Xenoblade: Chronicles es un juego complejo, extremadamente rico en detalles y con muchísimas formas distintas de afrontar la historia principal. El sistema de juego y la ambientación darían perfectamente para escribir un manual de un juego de rol de mesa, y pese a ello en ningún momento tienes la sensación de no saber qué hacer con tanta opción. La curva de aprendizaje está muy bien planteada: poco a poco y sin darnos cuenta se nos van ofreciendo todo (el equipo, la mejora de las artes, el aprendizaje de nuevos poderes...), a la velocidad necesaria para que nos dé tiempo a aprender a desenvolvernos sin problemas. El mundo a conocer es enorme, pero también lo es la historia: según afirman desde la compañía terminar el juego puede llevar unas 100 horas... Y, según mi experiencia, casi me parecen pocas: sólo en llegar al punto de la historia en el que salimos de Colonia 9 me llevó unas 10 horas, y eso es poco más que pasar la introducción... La historia, que sigue el clásico esquema narrativo del Camino del Héroe, sin ser la idea más original del mundo se va desenredando a una velocidad constante sin perder el interés en ningún momento, y tiene todos los elementos necesarios para resultar absorbente: personajes carismáticos, símbolos llenos de fuerza (como los titanes petrificados), enemigos misteriosos y aparentemente invencibles... y planeando por encima de todos ellos el secreto de la espada Monado, aparentemente la clave para terminar de una vez con la amenaza de los mechons.

Queda claro que me parece un juego absolutamente imprescindible, y así lo están reconociendo los medios, la crítica y los jugadores, como demuestra que incluso en España, pese a los grandes problemas de distribución que está teniendo, se está vendiendo cada copia que se coloca en las estanterías de las tiendas. Problemas de distribución, por cierto, inexplicables e incomprensibles; esperemos que se solucionen cuanto antes para que los usuarios no tengan que recurrir a la importación para conseguir una copia del juego. Sobre Xenoblade: Chronicles uno puede sentarse a escribir y empezar a contar innumerables detalles, internarte en el sistema de fabricación de gemas, en la gestión del inventario, en las combinaciones de artes; o recordar momentos emocionantes de la historia, épicos combates y paisajes que ponen los pelos de punta. Pero es mejor no darle más vueltas, porque sería una tarea demasiado grande tratar de describir cada detalle de un juego complejísimo, destinado a ser recordado como uno de los mejores juegos de rol de esta generación de consolas.

En conclusión

Xenoblade tiene lo mejor de los JRPG clásicos, pero con sus mecánicas de juego actualizadas para ser más agradable para el usuario occidental. En definitiva: rompamos de una vez el tópico de que en España no gustan los juegos de rol japoneses. Demostremos que, como jugadores, queremos nuevas historias, juegos cuidados y trabajados y no la enésima repetición de una fórmula manida. Si tienes una Wii y aún no has comprado Xenoblade, encárgalo en tu tienda habitual. No te arrepentirás.

Nos gusta: todo. La historia, la dirección artística, el sistema de juego, guiños al jugador como los cambios de hora y los viajes rápidos con el mapa... Xenoblade es un título brillante de principio a fin.

No nos gusta: es una pena que el hardware de Wii no dé para más; ver estos paisajes en HD sería un espectáculo visual difícilmente superable. Por lo demás, es difícil encontrar algo negativo en este juego. Puestos a señalar algo, el repertorio de frases de los personajes en combate podría ser algo más amplio; también sería útil tener una “Monstruopedia” con las horas en las que podemos encontrar a cada monstruo en su hábitat.

 

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@AntonioSanto Editor de Vadejuegos

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Xenoblade: Chronicles

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Género JRPG

Lanzamiento 02/09/2011

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