En un mundo de los videojuegos tan plagado de zombis como el actual, era raro que no se resucitara una de las franquicias con más casquería de todos los tiempos. Y es que hablar de Splatterhouse es hacerlo de sangre, miembros amputados, machetes ensangrentados y una máscara que convertía al típico personajillo enclenque con gafas en una mala bestia que reparte violentos golpes a ritmo de groove metal. Un juego donde los monstruos sólo eran superados en cuanto a asquerosidad por cómo quedaban (o eran dibujados en sus tiempos) los escenarios al paso de nuestro protagonista y la decoración de los mismos con cuerpos en descomposición hacinados en las esquinas.
De cliché en cliché y sangre porque destrozas
No busques en Splatterhouse algo original. Desde el momento de su concepción no era ese su fin. Todo lo que se nos presenta en el juego es una traslación directa, una suma acumulada mejor dicho, de cuantas películas gore y terror te vengan a la mente. Desde la obvia referencia a Jason de Viernes 13 con la máscara a los guiños a las dos primeras entregas de Evil Dead. Es más, si eres muy picajoso ni busques razón alguna para el argumento. Splatterhouse es un gran exponente de lo que eran las películas del género Splatter: el guión no importa, la propia carnicería es la razón de ser. Aún así, y si quieres la excusa que da pie al baño de sangre, te contaremos que el juego comienza con tu personaje, Rick Taylor, destripado y muriendo agónicamente en medio de un charco formado por su propia sangre. En estas que una voz comienza a hablarle desde una máscara proponiéndole un trato: si se la pone, lo curará y le dará fuerza suficiente para rescatar a su amada. Amada, de nombre Jennifer Willis, que obviamente es una joven rubia de bellos ojos y turgentes pechos que se pasará el resto del juego gritando horrorizada o pidiendo ayuda... porque, obviamente, un trastornado doctor la ha raptado.
"Vayamos por partes..."-Jack El Destripador
Gráficamente, el juego cambia tanto como las cámaras en las películas splatter. En sí es un hack'n'slash en tercera persona con gráficos de aspiraciones realistas... el tema es que, de pronto (y cada vez que usemos la visión especial de la máscara), pasaremos a un aspecto al más puro estilo MadWorld en blanco y negro con la única nota discordante del rojo sangre. Pero hemos dicho que de pronto cambia y también puede ser que pasemos a estar en un mundo onírico, con el cell-shadding acentuado hasta el extremo o tan pronto estamos en un juego de scroll lateral como los Splatterhouse originales pero con gráficos actuales.
Si bien tanto cambio obviamente lleve a que, algunas veces, el salto sea demasiado brusco y llame demasiado la atención, las veces que esto no sucede son un gran ejemplo de cómo intercalar unas secuencias con otras para adentrarte en un mundo reflejo de la enferma mente del doctor... porque, a fin de cuentas, tu chica y tú decidisteis ir allí... buscando al doctor... pero el resto de la historia ya la irás descubriendo tú.
En el aspecto sonoro, fuera ya de los sonidos típicos de golpes y desmembramientos o del tema principal del juego, digno de la más terrorífica historia de los tiempos mozos de Peter Jackson, tenemos que la música del juego está compuesta por temas de gente como Mastodon, Calavera Conspiracy, Lamb of God,... No apta para gente que guste de voces suaves y aterciopeladas. Unos berridos y guitarras a todo trapo que son el fondo perfecto para tan cruentos encuentros con seres infernales. En cuanto a voces, mientras que la chica se limita a ser la típica rubia gritona, el chico con voz de pardillo y el doctor con esa sobreactuación que se le presume por su maldad, hay una voz que destaca sobre todas las demás: la máscara. Al más puro estilo “chico malo” de El Ejercito de las tinieblas, la máscara te irá hablando durante la aventura, a veces para ordenarte cosas, otras para sugerirlas, otras para meterse contigo y otras para vacilarte directamente. En cualquiera de ellas la interpretación es soberbia... obviamente en inglés (el juego no viene doblado, sino subtitulado).
No critiques al jugador, critica su juego
Hasta aquí llega todo lo que podría entrar en cuestión de gustos sobre si te gustan las películas splatter o la música de los grupos groove metal. Ahora toca ver si el juego rinde por sí mismo y nos encontramos con sensaciones agridulces. Porque, una vez nuestro personaje mejora, puedes llegar a hacer que las combinaciones de golpes, saltos y más golpes sean realmente fluidos y devastadores, pero los comienzos son duros. Son duros porque perecer se castiga con unos tiempos de carga desesperantes en el modo historia. Por lo demás, la historia nos llevará por esos mundos que ya hemos comentado, donde se mezclan combates hack'n'slash de lo más sangrientos con otros momentos en scroll horizontal que, si bien ayudan a romper la monotonía, en algunos casos no están demasiado bien resueltos quedándose en un divertimento simplista para el paso entre fases. Respecto a los combates, nuestro personaje podrá ir mejorando y consiguiendo nuevos golpes que lo harán más letal, hasta el punto de conseguir crear auténticas masacres en cadena. No obstante, estos mismos combates son algo ariscos con el jugador menos avezado ya que, a diferencia de los juegos actuales, cada enemigo ataca sin ofrecer ninguna señal que te prevenga (bueno, al menos no tan clara como lo hacen habitualmente iluminándose, por poner un ejemplo). Por suerte para ese mismo jugador, cada tipo de enemigo tienden a darte una oportunidad antes de golpear y tienen sus movimientos y reacciones característicos, por lo que será labor suya aprendérselas para no perecer antes de tiempo... y tener que volver a sufrir esos tediosos e interminables momentos de carga.
Obviamente, y como no podía ser menos en un juego de este estilo, cada fase tiene su jefe final cuyas presentaciones son de lo más retorcidas (ojo con las muñecas... y hasta aquí puedo escribir). Los combates contra estos seres comienzan siendo un paseo para ir complicándose según avanzamos. Por norma general, basta con controlar sus ataques pero, en fases avanzadas, el tema mejora en reto considerablemente.
Y luego está el tema de las recompensas por avanzar. Por lo pronto, en cada escenario iremos encontrando cachos de foto de nuestra querida Jenny. Unas veces serán fotos normalítas, otras más erótico-festivas,... Tenemos también las grabaciones en magnetófono del doctor, una forma trillada pero efectiva a más no poder en este tipo de juegos y ambientación. Hemos dicho que la sangre fluye por todas partes... pues la sangre también es un elemento que ir guardando. No ya sólo porque con ella recargaremos la opción de recuperar miembros amputados o simplemente vida, sino porque será su cantidad la que nos permitirá luego ir mejorando nuestro personaje, por ejemplo. En definitiva: que a lo largo de cada nivel, pese a ser muy simples, tendremos suficientes elementos que buscar como para recorrer cada metro.
Por descontado, además del modo historia, podremos desbloquear más horas de juego como, por ejemplo, el modo Arena, que consiste básicamente en ir haciendo frente a oleadas de enemigos y ver cuánto sobrevives. Pero el regalo más especial viene cuando te encuentras con que, según avanzas en la campaña, irás desbloqueando los Splatterhouse originales. Es decir: en el juego vienen incluidos los tres Splatterhouse anteriores, por lo que con esta entrega tienes toda la serie en tus manos.
No hay tiempo para sangrar
Splatterhouse es un juego por y para amantes del genero splatter. No tiene el mejor guión del mundo, no tendrá escenas melodramáticas, no te requerirá exprimirte el cerebro, estéticamente no es precisamente bello, en cuanto al componente sonoro es cuestionable... Sólo requiere de ti ponerte a repartir golpes y convertir enemigos en masas sanguinolentas y punto. El resto es secundario: lo que importa es destrozar de la forma más atroz posible a los monstruos. Si eres capaz de disfrutar con esto, el juego tiene la nota que le otorgamos; si, por el contrario, algo de todo lo dicho anteriormente no te convence, puedes restarle un punto tranquilamente. Sea como fuere, Splatterhouse es tan visceral y salvaje como la sangre que puebla cada pantalla y en la honradez de serlo radica gran parte de su encanto.
Lo mejor: Todo los Splatterhouse en uno, ochentero a más no poder, con rios de sangre salpicando tu pantalla y lo más importante: ofrece lo que promete y punto.
Lo peor: Los interminables tiempos de carga del modo historia cuando te matan.
Alternativas:
El Puño de la estrella del norte: Con Ken también tendrás violencia y sangre, pero en comparación El puño es La aldea del Arce.
Castlevania: Lords of Shadows: Si lo que quieres es un juego donde repatir golpes pero con un acabado impecable en casi todos sus aspectos la obra de Mercury Steam es el nuevo referente.
Ficha técnica
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