Una ciudad postapocalíptica siempre es llamativa, pero una imagen más asociada a esa destrucción es, sin duda, la del desierto. ¿Y qué hay en uno de los desiertos más conocidos de los EE.UU.? Exacto: Las Vegas. Pues eso mismo (la idoneidad de localizar ese mundo postapocalíptico en el desierto y que sea en un emplazamiento tan familiar como un complejo similar al de la ciudad del pecado) debieron pensar en Obsidian.
Lo cierto es que Feargus Urquhart y los suyos tienen un extraño apego a las continuaciones. Si contamos únicamente su trayectoria como Obsidian, vemos que en su haber tienen KOTOR II, Neverwinter Nights 2 (y sus expansiones), este Fallout: New Vegas y tienen como única obra propia el irregular Alpha Protocol. Podría relegarles esto a un equipo que trabaja por encargo y punto, pero choca esto con su anterior etapa. Porque cuando Obsidian Entertainment aún era Black Isle Studios llegaron a crear y desarrollar las franquicias de Fallout e Icewind Dale, además de su obra más reconocida: Planescape Torment. Sea como fuere, en esta nueva etapa andan ocupándose de expandir universos ajenos y es hora de ver cómo les va adaptando a su forma de ver el trabajo que otros crearon a partir de una de sus antiguas franquicias.
Haciendo honor a su nuevo nombre
Nos gustaría decir que New Vegas es un nuevo comienzo en la carrera de Obsidian. Pero, al menos en apariencia, podría suponerse que se trata de otro trabajo de prolongación de franquicia creada o desarrollada por otros. Así, en un ámbito técnico, el juego no nos descubre nada nuevo y éste es un punto que tener en cuenta cuando vienes de un Fallout 3, que supo jugar más que correctamente con las bondades del motor gráfico que comparten, para ofrecer un aspecto visual mucho más llamativo. Esto no quiere decir que este Fallout tenga malos gráficos ni que el tres los tuviera soberbios, simplemente que Bethesda supo sacarle mucho mejor partido para crear estampas que llamasen más la atención.
En cuanto al sonido, por otro lado, nos encontramos con un apartado que alcanza momentos de buen trabajo pero que se limita a cumplir a la hora de ambientar y poner música al entorno. A este respecto, es probable que pases de adorar temas como Blue Moon o (I Got Spurs That) Jingle, Jangle, Jingle a poco menos que aborrecerlos de tanto que se repiten. Por suerte, y para evitar esto, siempre podemos contar con los locutores que nos llevan a volver a alabar el trabajo de doblaje del juego. No ya sólo por una, en general, muy buena labor a la hora de dar vida a sus personajes sino que, de vez en cuando, refuerzan la comicidad de ciertas bromas como la que de forma recurrente oiremos si escuchamos a la emisora de cierta gente de gran tamaño. Un último apunte sobre el gran trabajo de doblaje va dirigido a la buena labor a la hora de reproducir la ingente cantidad de insultos que se profieren especialmente por algunas zonas del juego.
Hemos venido a jugar
Pero lo que de verdad importa si que ha tenido algunos cambios. No perceptibles a primera vista pero que, según se desarrolla la historia, serán más notorios. Así, nos encontramos con una aventura donde, salvo que específicamente hagas oídos sordos a toda misión, sabrás en todo momento qué se espera de ti y por donde debes ir. A fin de cuentas el querer encontrar a quien te disparó y casi mató por una rara moneda es el comienzo de un argumento mucho más interesante que la búsqueda de un padre a la fuga... ¿no? Por desgracia esto afecta a la libertad de movimiento. Esto, que podría ser chocante estando en un entorno mucho más abierto como es un desierto, tiene su razón de ser en que, para evitar que vayas por donde no debes, en los lugares que no te corresponda estar en ese momento encontrarás situados rivales que, con un nivel bajo, no tengan problemas en acabar contigo... en la dificultad adecuada, como, por ejemplo, el “modo difícil” (que es un nombre de modo ya existente en las opciones de juego, pero que debió ser la traducción más correcta que encontraron del modo “hardcore”, el modo nuevo añadido). En este modo tienes que comer, beber y dormir para no desfallecer por la dureza del desierto, la comida y los medicamentos no curan ni funcionan directamente sino que la mejora que te suponen se aplica de forma gradual y para recuperar un miembro amputado debes o bien tener un maletín de médico o directamente ir a uno para que te devuelva esa parte de tu cuerpo. No obstante, y como ya ocurriera con el juego de Bethesda, la amputación de la cabeza, por ejemplo, no supone tu muerte sino que tu visión se vuelve borrosa, pitan los oídos,... Del mismo modo, la amputación de una pierna no supone que vayas a la pata coja, sino que irás más despacio y la de un brazo que te será más difícil apuntar.
Un elemento al que se le ha dado más importancia en este juego son las armas. Mayor variedad, opciones interesantes para mejorarlas y la explicación más que correcta para la localización de la mayoría de ellas es un plus innegable en los tiempos que corren.
En lo que se refiere a historia, ya hemos dicho que cuenta con una trama más marcada, pero el desarrollo de la misma no se alejará demasiado de lo que podíamos encontrar con anterioridad. Incluso tendremos luchas entre facciones que, con diferentes connotaciones, nos pueden recordar a las de la anterior entrega. Pero en cuanto al desarrollo de esta historia la idea es que sabes lo que quieres conseguir pero, para ello, debes convencer a un tipo quien, para ofrecerte su ayuda, te pedirá algún favor en forma de nueva sub-misión que, con suerte, no te exigirá realizar ninguna otra misión para algún tercero.
Como puedes ver, todo en New Vegas suena a ya conocido y es ese precisamente el valor que tener en cuenta con este juego. Obsidian no te va a ofrecer nada que, si no te gustara el juego de Bethesda, vaya a hacerte cambiar de opinión. Si, por el contrario, aquel Washington D.C. te encantó, con New Vegas encontrarás muchas más horas de juego centradas en historia. Matizo esto porque es, posiblemente, el mayor punto en contra: si bien Fallout 3 tenía su cuestionable historia principal, ofrecía una ciudad que daba gusto recorrer y por la que perderse para encontrar pequeños escondrijos cuidados con detalle. Fallout New Vegas en cambio tiene un guión más marcado pero, a cambio, no ofrece excesiva recompensa a quien quiera perderse por el Mohave ni escudriñar cada esquina porque todo lo interesante ya te lo pone por el camino. Luego ya es cuestión de gustos personales el que te gusten más las facciones de un juego u otro pero, en cuanto a libertad y recompensa al jugador más explorador, Bethesda hizo mejor los deberes.
Ahora bien, algo que definitivamente no han arreglado son las formas de jugar. Básicamente, podría decirse que de tí el juego espera que seas o bien un empedernido vividor que potencia sus habilidades sociales o un duro soldado que vaya a tiro limpio por la vida. Es casi imposible no desarrollar alguna de estas dos vías, lo que te prohíbe, en cierto modo, desarrollar realmente una forma de jugar personal. Y eso que de por sí el juego ya te limita al obligarte a ser un humano “normal” (en momentos prematuros de gestación se llegó a elucubrar con que se podría pertenecer a los mutantes, por ejemplo). Sí, puedes mejorar tus habilidades de robo o computadoras, que te ayuden a abrir cajas fuertes, cerraduras o hackear ordenadores pero, a la hora de la verdad, su uso es casi banal.
Y los problemas...
He de decir que a la versión que más horas le he metido y de la que es mejor reflejo este análisis es la de PC. Aparte de por gusto personal, por el mero hecho de que es la versión en la que menos problemas me he encontrado. Con más de 24 horas jugadas en este sistema, problemas graves que asolaran mis partidas en el ordenador han sido pocos y alguno por ir a buscarle las cosquillas (de esas situaciones en las que tratas de evitar grupos de animales o enemigos peligrosos saltando por montañas y de pronto te encuentras con medio cuerpo dentro de la roca). En cambio, en consola estos errores han sido más habituales. Al menos los parches parecen estar en camino.
Otra base sobre la que construir
Antes de terminar, me gustaría volver a recordar el modo hardcore. Según sus creadores, este modo bebía de muchas ideas que vieron de mods para el juego de Bethesda. Reparo en esto para señalar la importancia de la labor de apasionados del título a la hora de mejorar un producto y es en esa gente en la que, antes, durante y tras acabarte el juego, centras tu atención para conseguir la mejor experiencia posible. Porque sí, el juego no está mal y en comparación con Fallout 3 tiene alguna cosa mejor y alguna otra peor, pero será cuanto puedan y quieran trabajar los esforzados miembros de la comunidad de jugadores la que en algunos casos lime asperezas y en otros directamente mejore el juego.
Conclusión
Fallout New Vegas cumple sobradamente si la afrontamos como expansión. Ofrece muchas horas de juego, una historia más solvente, un emplazamiento interesante y hasta un modo hardcore. Su mayor problema reside en que no ha sido capaz de ofrecer ningún valor añadido a la fórmula de Bethesda y una falta de inspiración palpable en bastantes niveles.
Nota: 7
Lo mejor: Más horas de juego, un buen emplazamiento y el doblaje.
Lo peor: Menos impactante que Fallout 3 cuando todo lo demás es tan parecido...
Alternativas
Fallout 3: Era más fácil perder la trama principal, pero a cambio ofrecía más recompensas a los jugadores más aventureros.
Elder Scorlls IV: Oblivion: Se trataría de volver al medievo fantástico, pero a cambio ganamos que permitía vivir de varias formas la aventura.
Ficha técnica
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