6,5
Bueno
Plataformas: PS3 Xbox360 Pc
Género: Acción
edadlenguaje soezviolenciajuego online

Análisis Medal of Honor

La franquicia Medal of Honor regresa con fuerzas renovadas, reciclándose tras su paso por la Segunda Guerra Mundial, nos lleva a un teatro de operaciones más actual. La competencia es feroz, ¿mantendrá el tipo?

La aparición de Call of Duty supuso el principio del fin para la serie de juegos Medal of Honor. La marcha del equipo original de desarrollo pareció pesar demasiado y finalmente, tras unas últimas entregas de dispar calidad, la franquicia simplemente se esfumó del panorama. Ahora, años más tarde, tras un apabullante éxito de ventas de Modern Warfare 2, la marcha de Infinity Ward de Activison y que el nuevo Call of Duty lo estaba desarrollando una irregular Treyarch, Electronic Arts debió pensar que era el momento de recuperar la franquicia para hacerse con una parte del pastel restante del vacío dejado con Infinity Ward y sus Modern Warfare. Para ello se ha reciclado y nos muestra un aspecto actual, con misiones que se llevarán a cabo en una guerra como la que se lleva librando actualmente en Afganistán.

Como ya sabréis, esta decisión ha traído polémica, ya que el hecho de que, en multijugador, uno de los bandos pudiera ser el talibán. A medio camino entre publicidad y debate entre los límites que se le quieren poner a los videojuegos, este revuelo había elevado la expectación por este juego y, tras un par de betas, finalmente ha llegado a las tiendas.

En este punto se debería aclarar algo importante: el juego para un sólo jugador ha sido desarrollado por Danger Close, mientras que el multijugador lo ha hecho por medio de DICE, conocidos por sus Battlefield, con su motor Frostbyte; extrañamente, el modo para un jugador no utiliza dicho engine. Es sorprendente esto cuando comprobamos cómo los gráficos varían tanto de un apartado de juego al otro. Si bien en multijugador los gráficos son más que dignos, con buenos efectos y animaciones aceptables, en el juego para un sólo jugador la calidad y hasta el rendimiento del juego se resiente en aspectos tales como cargas de texturas tardías en ciertos puntos o, directamente, unos gráficos que no están a la altura y menos en entornos cerrados como los que presenta el juego.

En cuanto a la música, su elaboración es de calidad pero carente de algún momento en el que queramos detenernos a escucharla detenidamente por su calidad. En general pasa desapercibida tanto para lo bueno como para lo malo. Así, si bien nuestro oído agradecerá que no tengamos zumbando una orquesta a cada segundo, no tenemos tampoco una banda sonora que luego vayamos a querer escuchar por separado.

Aclarado esto, comencemos por lo más duro de digerir, que es el trabajo realizado por Danger Close. Seré escueto, ya que las tres horas y media que dura, en el modo más difícil y tomándoselo uno con calma, la campaña tampoco precisa de mucha más atención. Esta campaña está centrada en la labor de unos soldados de vanguardia que se dedican a allanar el camino para las tropas que luego vendrán. Como trasfondo la idea no está mal, el problema es cómo se desarrollan las misiones. Danger Close no ha querido entrar a competir de frente con el espectáculo de Modern Warfare 2. En su lugar ha querido tirar por una faceta más realista en la que las misiones no están, en general, tan llenas de explosiones, enemigos ni su ritmo tan frenético. El problema es que si a un juego tan lineal, linealidad normalmente excusada con que, gracias a ello, se puede controlar el paso de los jugadores para mostrar escenas concretas, le restas la espectacularidad sin añadirle ningún otro valor sea táctico, realista o lo que fuere, el juego se vuelve irritantemente tedioso. Por lo general, la campaña para un sólo jugador discurre a medio camino entre el primer Modern Warfare por secuencias y situaciones que te recordarán mucho a aquél y el intento por ser algo más realista. El asunto es que ni llega a enganchar como los juegos de Infinity Ward ni se define por ningún otro aspecto. No puede tratar de mostrarse como un nuevo tipo de juego (entendemos que más serio) cuando a los disparos a la cabeza de los talibanes se les asigna un sonido y una imagen especial y luego ofrecer misiones aburridas para los tiempos que corren en pos de esa seriedad... que se ve rota cuando “de la nada” te van reapareciendo talibanes justo enfrente tuyo. Y además tenemos una sucesión de misiones lineales que no llegan a enganchar casi en ningún momento y, cuando lo hace, esa momentánea sensación se ve interrumpida por elementos pertenecientes a otra época como, por ejemplo, coches destruidos que crean barreras invisibles a través de la cuales no se puede disparar.

No vamos a seguir haciendo sangre: un juego para un solo jugador insultantemente corto que no se sabe definir entre realismo y espectacularidad, que acaba dejando una amarga sensación de indiferencia. Para paliar esto también han incluido el modo Tier 1, que se trata de rejugar las misiones de la campaña pero con clasificaciones por tiempo, puntería,... una forma interesante de reutilizar el trabajo realizado, pero que hubiera sido mucho más elegante si viniera con una campaña no tan escueta.

Por suerte, como ya hemos dicho, el multijugador corre a cargo de otro equipo de desarrollo, en este caso DICE, creadores de la franquicia Battlefield. Repito esto porque esa herencia genética de este apartado es marcada, si bien intentan implementar elementos de los juegos multijugador de Infinity Ward. Entornos relativamente pequeños, con bastantes variantes para acceder al mismo punto por diversos lados hacen de estos mapas un ejemplo de buen oficio. La mecánica de juego es la misma que se viene repitiendo durante todos estos años: juego dinámico, donde debido a la reaparición de tus rivales es conveniente andar moviéndote, desbloqueo de ataques “del exterior” (bombardeos, misiles tácticos,...) con la consecución de una cadena de muertes o ayudas concretas en donde han cambiado un poco el sistema de forma que el ataque se desbloquea con ciertos puntos (50,100,150,...) y estos puntos se consiguen matando, pero donde matar con cuchillo da más puntos que matar con un disparo y hacerlo con un disparo a la cabeza más que con varios en el pecho. Otro de los cambios en el que podemos ver la herencia del autor es en que, si bien como en el MW2 podemos ir desbloqueando tanto armas como diferentes elementos que mejorarán estas, hay tres especialidades de soldado. Cada una da acceso a un tipo diferente de armas y la experiencia se gana de manera individual para cada una. Es decir: si juegas mucho con el francotirador serás un francotirador de gran nivel, pero un soldado básico. Esto, sin duda, ayuda a que una vez has explotado un tipo de personaje cambies la perspectiva al tratar de avanzar con otro, por lo que el rango de mejora es interesante.

Sin duda, el multijugador es la mejor faceta del juego y es de agradecer el que tengan servidores dedicados pero, por desgracia, el que esté tan presente tanto el anterior título de DICE (Battlefield Bad Company 2) como el enemigo por batir en este caso, que es el Modern Warfare 2, dejan un resultado unido inequívocamente a si Treyarch consigue evolucionar de forma adecuada la fórmula de Modern Warfare con su nuevo Black Ops. Si no lo hace, Medal of Honor presenta credenciales para que, con las mejoras necesarias, en próximas entregas consiga comenzar a labrarse un camino propio. Pero si lo hace, la carencia de identidad propia de Medal of Honor será un lastre demasiado pesado.

Conclusión

No sería justo sacar una conclusión global de Medal of Honor otorgando el mismo peso al multijugador y a la campaña para un sólo jugador. En este sentido vamos a dar por supuesto que, si buscas una campaña dirigida al espectáculo, tienes ofertas mejores, mientras que si quieres algo más realista tienes alternativas no tan conocidas pero mucho mejores. Esto así, queda el multijugador que es solvente: es igual de entretenido que la competencia, tanto interna como externa, que ya es mucho decir, si bien carece de algo que lo haga realmente interesante por sí mismo.

Lo mejor: El multijugador con servidores dedicados.
Lo peor: La campaña de 3,5 horas, el que no sepa definir su rumbo en ningún momento.

Alternativas

Modern Warfare 1 y 2: Una campaña igual de lineal pero mucho más espectacular.
Battlefield: Bad Company 2: Multijugador mucho más amplio.

Ficha técnica

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