Últimamente están proliferando multitud de artículos, y copias de los mismos, sobre videojuegos pero que poco o nada tienen que ver con lo que de verdad importa… o debiera importar que no es otra cosa que jugar. En el afán por querer ofrecer cosas “nuevas†se está buscando la enésima vuelta de tuerca para volver a hacer un refrito de cosas para tratar de ser originales… y al final nos estamos olvidando del motivo que, en teoría, nos trajo aquí que era compartir nuestro hobby o vicio que es el jugar a videojuegos.

¿En qué punto dejamos de poner el foco en los videojuegos para ponerlo en… dios sabe dónde? No lo sé y ya no es lo importante. Lo importante es que con cada enésimo refrito estamos dejando de lado cuestiones como la dudosa calidad de los títulos que, al menos hasta que vuelvan a llegar los más prometedores de este año, están atestando los listados de novedades. Títulos que demuestran el nivel de saturación que hay actualmente en todos los sentidos y más cuando hay quien con sus santos bemoles los defiende.

Hemos pasado unas semanas plagadas de títulos mediocres y, oportunamente, se han rellenado con refritos de artículos con los que volver a dar vueltas sobre los temas más dispares. Hubiera estado bien tratar de buscar aquello que han hecho bien o no estaos muy mejorables títulos, tratar de señalar qué cosas merecen cierto crédito y cuales no. Porque precisamente si de toda esta morralla se sacan las buenas ideas puede que estemos dando el germen de algún título mejor… Pero , dónde vamos a ir a parar. Para qué nos vamos a detener en eso cuando podemos hablar de lo mal que están los videojuegos. O de la enésima charla sobre los finales de Mass Effect.

En fin, sea como fuere no deja de ser triste comprobar que la gente puede que no esté tan interesada en jugar a videojuegos como en aparentar que sabe de videojuegos.